Fe de errantes

Tuesday, April 04, 2006

DOS por Uno

Una maraña de letras rosas, con venas y coágulos, no puede sino terminar envuelta en viejos cuestionarios de cupidos burócratas. Los carniceros que saben algo de recursos humanos así entregan el pedido, en papel bond con motivos de oficina o de examen final; gustan de la forma minimalista del paréntesisdelinciso, de la líneapunteada, del espacioenblanco; de la belleza maniquea de las diagonales, los relativos quétandeacuerdoestáusted y sobre todo de los taches color carmín, pues la sangre termina por cubrirlos. Entonces la hoja queda roja, pero muy en blanco. Y así los comensales tienen una bonita moraleja y algo para masticar.

Este empañador de espejos, que gustaba de los números primos y no tenía problema en ocupar sólo (y solo) un lugar en el espacio, comienza a pensar en la música coral y en la deconstrucción del arca de Noé. La etiqueta dorada pequeñita en el fondo de la finísima pieza que termina por informarnos que parecía que sí pero no y autorretratos que sirven de pin-ups de soldado más que de prisma refractor de narcisos remisos. La era está pariendo un corazón, dicen, así que ya imaginarán los reacomodos y fisuras y suspiritos azules de esta viuda en labor de. De todo esto y demás pacientes felpudos con transtornos similares Uno no puede sino pensar en el capítulo final de Los Años Maravillosos. Y en los niños que tienen mucho de tierra, de santos, de promesa.

Saturday, March 11, 2006

La condición del lomo y las pastas de los libros de primera edición

La nariz de Mariana Frenk-Westheim era enorme y curva; sus ojos guardaban una nata aperlada. Habló de su canario, es lo primero que recuerdo, del entendimiento que había surgido entre ella y ese pequeño espacio de conciencia –extendió los índices de sus manos artríticas–. Precisamente su perfil era un poco así, pajaresco; su espalda corva, el cabello de un lacio apagado. Alemana de familia judía, llegó a México un poco antes del inicio de la Segunda Guerra. A sus 103 le costaba sostener la conversación, hacía pausas para respirar. Maravillaba su minuciosa memoria, que devenía bien en nostalgia bien en espíritu crítico. Cómo llamar decadencia a esa lucidez, voluta finamente anudada, como la faja del tata indígena y los amarres de los tendederos impasibles de la vecindad.

En cuanto estaba quieta la escribana, reposada, se veía íntegra. La entrevista de Canal 22 se enfocó en su labor de traductora, que contribuyó al acercamiento de la cultura germana con México y viceversa, entre sus obras se encuentran los textos de Rulfo. De sus respuestas me quedo dos frases. Le preguntaron sobre el temor al tiempo. Contestó citando lo que le había dicho un familiar alguna vez: “Tía, nos parecemos en que yo le temo al tiempo y usted lo ignora, pero al final ambas cosas son una fobia, la misma”. Casi para terminar el programa, proclamaba: “Ancianos del mundo, llevad con garbo sus arrugas”.

Me hubiera gustado platicar con ella, en cambio conocí a su colega Don Ramón Rodríguez, poeta nacido en Córdoba que conocíó Marifer en la editorial de la Universidad Veracruzana. Este buen hombre nació en 1925 y además de platicar de su nieto, habló de su grupo favorito, Los Ramones. Quería escribir un poema que se titulara “Abuelito ¿qué es el rock?”, como franca burla a la muerte de ese género. Joroba, manchas en la piel y un poco de cojera ero lo que lo definían como una persona de 90 años. Sobra decir que me quitó el miedo a envejecer. Parece que si el siglo lo permite, el cuero -de la chamarra con estoperoles- es lo único que se arruga.

P.D. Cuando comencé a digitalizar este texto recordé el proyecto fotográfico Cárcel de los sueños de Vida Yovanovich. Trabajo que admiro y del cuál tomo la fotografía que ilustra este texto. En su mayoría la serie retrata el encierro de un grupo de ancianas y ofrece varios autorretratos de gran fuerza que resumen e ilustran la motivación de la autora, “mi propia debilidad de lidiar con el tiempo”. Los audios que acompañan y explican las imágenes completan la experiencia. “Cada día, cuando salía del asilo, me lavaba las manos con una sensación terrible de contagio. Pasó mucho tiempo para que pudiera confesar esto. Me daba pena”.

Wednesday, March 01, 2006

Placentero ejercicio de los natos


Cuatro patas se necesitan para ser una mesa, aunque la de un comedor grande requiere algunas más. Elastina y horma es lo que requieren los viejos rotros de los amigos para que nadie cambie y la nostalgia no devenga. Hoy vi a dos de los más antiguos, éramos como un triángulo de pool hace unos años. Casi un litro de Ballenita OK de durazno y como dos kilos de hotdogs, el olor a petróleo de los muebles rústicos y el plástico sobre los sillones nuevos de Memo -playera muy vieja de Nirvana, en la espalda el rostro desfigurado de alguien que tiene más pinta de Bumbury que de Covain-, los proyectos mediáticos de Rodrigo -camisa con estampado de cuadros en azul y rojo, sueter felpudo gris y zapatos de punta negros-, sólo queda la mirada y los oídos de este servidor -playera blanca con gracioso estampado de tortugas fornicantes-. Y la botella de vino que se quedó en la mochila, la lectura de El Cristo Apolo de Ray Bradbury; Corcobado, Cohen, Final Eeds, The Crambs, La Castañeda. Y la botella y las aceitunas y las tantos discos pospuestos. Y con los viejos amigos es así, que pasa y no pasa nada y sin embargo las arrugas, las panzas, los lentes, los celulares, las novias, las herencias, los coches, los viejos chistes, los nuevos proyectos.

Monday, February 27, 2006

VUELTA de TUERCA, el margen que deja lo ya apretado


Segundo y fracción de celuloide, el bultito de arena naciente en el fondo del reloj, impar que algo tiene que ver con los centavos foráneos y este año, como tantos otros, sin las velitas que dan fe. Una espiral de parafina de color más claro y un pabilo seboso es lo que recuerdo de las velitas mágicas, inventadas por el Mago Frank -no el del Conejo Blas, sino Francisco Lezama- según relata Chen Kai en una entrevista a La Jornada. Quería ser mago o científico loco, la ilustración en un libro para colorear de trabajos y oficios abría la posibilidad. La abundancia de mayonesa, los vasitos endebles de gelatina, los flecos del papel picado de las piñatas, las calcetas blancas y largas de las niñas, las bolitas en las trenzas, las garras de plástico de Leono, los juegos de canicas y las tinas con peces de plástico en la feria de la iglesia, todos los parques que se han convertido en casas y el olor a aserrín de los circos. Después del humo el flash el merengue tragado la cereza masticada, la velita regresaba, espasmos de pólvora respiración artificial ándate cabrona a alumbrar.

De todas las fechas para pretextar cambio de vida ésta es linda. Posiblemente la única hoja que leoarranco del calendario de pared. Este año, supongo presagiando el fetiche glam, aparece el santo como Gabriel de la Dolorosa. ¡Hay hardcore, ya me volviste a dar! Choque de canicas, olorchispas ade fósforo, unapatadaenloshuevos de tu compañero de la primaria, temblor, Kosovo, Nostradamus y de nuevo mirando las nubes rojas, temiendo a la eternidad, esperando el sonido de las trompetas. Ahora las letras mudas, el cheque de pago, la silueta dorada sobre la hoja de papel, la casa que se encoje, los padres que se hacen viejos y sin embargo. Cinco dedos hacen falta para poder decirle a un adulto cuántos años tengo, tal vez en la mano del que lee estén los faltantes. Hasta el próximo.