DOS por Uno
Una maraña de letras rosas, con venas y coágulos, no puede sino terminar envuelta en viejos cuestionarios de cupidos burócratas. Los carniceros que saben algo de recursos humanos así entregan el pedido, en papel bond con motivos de oficina o de examen final; gustan de la forma minimalista del paréntesisdelinciso, de la líneapunteada, del espacioenblanco; de la belleza maniquea de las diagonales, los relativos quétandeacuerdoestáusted y sobre todo de los taches color carmín, pues la sangre termina por cubrirlos. Entonces la hoja queda roja, pero muy en blanco. Y así los comensales tienen una bonita moraleja y algo para masticar.
Este empañador de espejos, que gustaba de los números primos y no tenía problema en ocupar sólo (y solo) un lugar en el espacio, comienza a pensar en la música coral y en la deconstrucción del arca de Noé. La etiqueta dorada pequeñita en el fondo de la finísima pieza que termina por informarnos que parecía que sí pero no y autorretratos que sirven de pin-ups de soldado más que de prisma refractor de narcisos remisos. La era está pariendo un corazón, dicen, así que ya imaginarán los reacomodos y fisuras y suspiritos azules de esta viuda en labor de. De todo esto y demás pacientes felpudos con transtornos similares Uno no puede sino pensar en el capítulo final de Los Años Maravillosos. Y en los niños que tienen mucho de tierra, de santos, de promesa.
Este empañador de espejos, que gustaba de los números primos y no tenía problema en ocupar sólo (y solo) un lugar en el espacio, comienza a pensar en la música coral y en la deconstrucción del arca de Noé. La etiqueta dorada pequeñita en el fondo de la finísima pieza que termina por informarnos que parecía que sí pero no y autorretratos que sirven de pin-ups de soldado más que de prisma refractor de narcisos remisos. La era está pariendo un corazón, dicen, así que ya imaginarán los reacomodos y fisuras y suspiritos azules de esta viuda en labor de. De todo esto y demás pacientes felpudos con transtornos similares Uno no puede sino pensar en el capítulo final de Los Años Maravillosos. Y en los niños que tienen mucho de tierra, de santos, de promesa.


